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martes, 18 de agosto de 2026

Japón probará misiles hipersónicos en Australia en plena reconfiguración de alianzas en Asia-Pacífico

Japón realizará pruebas con misiles hipersónicos en Australia durante la próxima década, según un acuerdo de cooperación militar alcanzado este martes en Camberra por los ministros de Defensa de ambos países, en el marco de la creciente militarización del país asiático.

El pacto constata la intensificación de la cooperación en defensa entre ambos países y llega en un momento clave, pocos días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciase una drástica reducción de los ejercicios militares con Corea del Sur —uno de sus aliados más fieles en la región de Asia-Pacífico— por las “muy buenas relaciones” de su Administración con el dictador norcoreano Kim Jong-un.

En su comparecencia conjunta con su homólogo nipón, Shinjiro Koizumi, el viceprimer ministro y titular de Defensa australiano, Richard Marles, ha reconocido que el acuerdo permite a las fuerzas japonesas usar “durante la próxima década” los campos de prueba australianos para “diversas capacidades de misiles, incluido el programa de misiles hipersónicos”. “Nuestra colaboración se basa en una confianza absoluta”, ha añadido.

La rúbrica de este martes busca ampliar el pacto bilateral firmado en 2023 que estableció el marco legal para el despliegue y entrenamiento de las Fuerzas de Autodefensa de Japón en territorio australiano. Desde entonces, las fuerzas japonesas han participado en el país oceánico en varios ejercicios militares, que incluían el disparo de proyectiles y el lanzamiento de misiles antibuque por parte de Tokio.

En su turno de palabra, Koizumi señaló que durante la cita en la capital australiana se abordó la manera de “fortalecer aún más la cooperación bilateral en materia de defensa”. 

Marles y Koizumi también han acordado el desarrollo conjunto de un sistema láser que puede instalarse en “plataformas de combate terrestres y litorales” para “detectar amenazas”, bautizado como “Boobook” en honor a un búho australiano que ve muy bien en la oscuridad.

En los últimos años, Australia y Japón han intensificado su cooperación en materia de defensa para hacer contrapeso al avance de China en la región y en medio de las presiones de Estados Unidos a sus aliados para aumentar el gasto militar.

Las relaciones entre China y Japón permanecen bajo tensión desde que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmara a finales de 2025 que un eventual ataque chino contra Taiwán podría constituir una amenaza a la supervivencia de Japón y justificar la intervención de sus Fuerzas de Autodefensa.

A principios de mes, el Gobierno nipón aprobó su nuevo Libro Blanco de Defensa, donde destacó el aumento de su capacidad de defensa con drones e inteligencia artificial (IA) y el refuerzo de su capacidad de producción militar ante una región cada vez más hostil.

Japón está inmerso en un proceso de rearme militar que incluye el desarrollo de diversos tipos de misiles de largo alcance para defenderse, sobre todo, del creciente poderío militar chino.

Las autoridades japonesas ya probaron el año pasado un misil antibuque en Australia, y ambos países están desarrollando y desplegando nuevas armas. Camberra también está comprando buques de guerra de fabricación japonesa.

Además, este martes, el Ejecutivo australiano anunció la primera prueba de un prototipo de arma láser desarrollada con empresas japonesas. El Boobook será fabricado por la filial local del gigante industrial nipón Mitsubishi. La empresa invertirá casi 50 millones de dólares en una fábrica en Sídney.

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miércoles, 12 de agosto de 2026

Amenazaban a familiares de víctima de secuestro en Mocache: así fueron aprehendidos cuatro implicados en Cumbayá

Una investigación se activó luego de que los familiares de una persona secuestrada en el cantón Mocache, provincia de Los Ríos, recibieran mensajes con los que presuntamente buscaban intimidarlos.

Las labores investigativas permitieron identificar a varios sospechosos que estarían relacionados con el hecho. Con esta información, los agentes de la UNASE ejecutaron acciones simultáneas en Mocache y en el sector de Cumbayá, en Quito, donde liberaron a la víctima de secuestro.

Dos allanamientos en Cumbayá

Como parte del operativo, los uniformados realizaron dos allanamientos en Cumbayá, donde localizaron y aprehendieron a cuatro personas que estarían vinculadas con el caso.

Los aprehendidos fueron identificados como Bryan A.Á.Z, Luis A.S.C; Josimar E.M.P; y Katherine R.S.A.

De acuerdo con la información proporcionada por la Policía, los cuatro son de nacionalidad ecuatoriana y dos de ellos no registrarían antecedentes.

¿Qué encontraron los agentes?

Durante las intervenciones, los uniformados decomisaron:

  • Seis teléfonos celulares.
  • Una tablet.
  • Un arma de fuego.
  • Cinco cartuchos.
  • Un alimentador.

Los dispositivos electrónicos serán parte de las evidencias que deberán ser analizadas por las autoridades para determinar su posible relación con las amenazas y comunicaciones realizadas durante el secuestro.

Mientras que los cuatro sospechosos fueron puestos a órdenes de la autoridad competente para que se determine su situación jurídica dentro del proceso.

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Asesinan al jefe de la inteligencia militar libia en un atentado con coche bomba

El Ejército libio, con base en el este del país, informó el martes 11 de agosto que un coche bomba acabó con la vida de su jefe de inteligencia militar, Fawzi al-Mansouri, en Bengasi. El asesinato plantea nuevas dudas sobre la seguridad en el bastión del comandante militar Khalifa Haftar, mientras continúan los esfuerzos por reunificar un país dividido.

El jefe de la inteligencia militar del Ejército Nacional Libio (ENL), que controla el este y partes del sur de Libia, murió en un atentado con coche bomba, según informó el Ejército en un comunicado el martes.

Fawzi al-Mansouri fue asesinado el lunes cuando un explosivo adherido a su coche detonó al salir de una mezquita local por la noche, según el comunicado.

Según los informes, el asesinato tuvo lugar en la ciudad de Bengasi, en el este de Libia.

Libia ha permanecido dividida desde que se vio sumida en la guerra tras el derrocamiento del exlíder Muamar al Gadafi en 2011.

Actualmente, dos gobiernos compiten por el poder: la administración reconocida por la ONU en Trípoli, liderada por el primer ministro Abdulhamid Dbeibah, y un rival en Bengasi respaldado por el comandante militar y jefe del LNA, Khalifa Haftar.

Khaled Haftar, hijo de Khalifa, declaró a AFP que se abrió una investigación y añadió que "todo apunta a una táctica terrorista despreciable".

"El terrorismo es un proyecto que tiene como objetivo a toda la región, no solo a Libia", añade el comunicado.

El atentado supuso un revés para los esfuerzos de los Haftar por proyectar una imagen de estabilidad en las zonas que controlan.

"Un ataque de esta sofisticación en un bastión del LNA supone también un duro golpe para la reputación de seguridad del grupo", declaró a la AFP Hamish Kinnear, analista de Verisk Maplecroft, con sede en el Reino Unido .

Acuerdo de reunificación

"La inteligencia necesaria para atacar con éxito a una figura de tan alto perfil es indicativa de las importantes capacidades del responsable", añadió Kinnear.

Las autoridades aún no han identificado a los responsables.

En un comunicado, el Ejército Nacional Libio (LNA) afirmó que "no cesará en su lucha contra el terrorismo y continuará su lucha por la estabilidad y la seguridad de Libia, así como por la unificación de sus instituciones".

El asesinato de Al-Mansouri se produjo además en un momento en que se estaban llevando a cabo esfuerzos para unificar los poderes ejecutivos del país bajo un plan mediado por Washington que el Ejército Nacional Libio (LNA) ha respaldado públicamente.

"Nada de esto augura nada bueno para un plan estadounidense para reunificar Libia", dijo Kinnear, y agregó que, según la hoja de ruta, es poco probable que ninguna de las partes "se sienta satisfecha con sus respectivas posiciones por mucho tiempo".

"Pronto podría surgir una nueva lucha de poder desestabilizadora."

El experto Jalel Harchaoui afirma que el asesinato "perturbará, o al menos retrasará", el acuerdo negociado por Estados Unidos.

"El acuerdo se basa en dos premisas: que la seguridad es primordial en Bengasi y que, para los oficiales de alto rango, la lealtad a Saddam (hijo y heredero aparente de Haftar) garantiza la protección en el bastión de Bengasi", explicó Harchaoui.

Pero "una bomba que mata al jefe de la inteligencia militar cuando sale de una mezquita socava estas premisas", dijo.

Figura prominente de LNA

Mientras tanto, la reunificación "requeriría algunos gestos de apertura hacia la reforma y el cambio dentro del Ejército", añadió Harchaoui.

El gobierno con sede en Trípoli emitió un comunicado denunciando un "ataque terrorista" contra al-Mansouri, y afirmó que condenaba el asesinato "independientemente de las posiciones o alianzas de cualquier partido".

La oficina de Khaled declaró posteriormente a la AFP que las autoridades habían arrestado a una "célula terrorista en Bengasi que se preparaba para llevar a cabo actos de sabotaje", pero no especificó si estaba relacionada con el asesinato de al-Mansouri.

Las autoridades de Bengasi llevaron a cabo el funeral de al-Mansouri el martes por la tarde y publicaron fotos que mostraban a hombres armados con uniformes militares, con la asistencia de altos cargos del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés), entre ellos Khaled y Saddam Haftar.

El LNA describió a al-Mansouri como un "mártir heroico".

Al-Mansouri fue un destacado líder militar con estrechos vínculos con la familia Haftar.

Desempeñó un papel clave en la lucha del Ejército Nacional Libio (LNA) contra los grupos yihadistas, incluido el Estado Islámico, entre 2014 y 2017 en algunas zonas del este del país.


También fue una figura destacada durante la ofensiva de Haftar, respaldada por Rusia, para tomar Trípoli en 2019, que fue frustrada por las fuerzas en la capital con el apoyo de Turquía .

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viernes, 7 de agosto de 2026

Cuál es la agenda de gobierno de De la Espriella y qué contrapesos tendrá como presidente de Colombia

Abelardo de la Espriella llega a la presidencia de Colombia este viernes sin experiencia política, pero con posiciones férreas.

En seguridad ha dado un ultimátum a grupos armados: sometimiento a la justicia o fuerza militar.

En política internacional tiene claros aliados y rivales: ha declarado su afinidad por Donald Trump y anunciado el cierre de embajadas en Cuba o Nicaragua, a cuyos gobiernos califica de "tiranías".

Son planteamientos altisonantes dentro de un discurso conservador que preocupa a colectivos feministas y LGBTIQ+.

Sus controversias son usadas por la oposición para etiquetar su movimiento, Defensores de la Patria, de "extrema derecha".

La academia debate sobre si enmarcarlo en una "derecha populista" o una "nueva derecha" distinta a las que gobernaron Colombia durante 200 años antes de la llegada en 2002 de Gustavo Petro, el presidente saliente y primero de izquierdas.

De la Espriella autoproclama su ideario como de "extrema coherencia".

Estas son algunas de sus polémicas ideas, que serán difíciles de implementar por los contrapesos que enfrentará en su gobierno hasta 2030.

Mano dura inspirada en Trump y Bukele

Las fórmulas de De la Espriella en seguridad suenan a métodos ya vistos.

Ha amenazado con bombardear cargamentos de droga y campamentos "narcoterroristas", fumigar hectáreas de coca y construir megacárceles.

Las bombas recuerdan a la cuestionada cruzada armada de Trump contra presuntas embarcaciones narco en aguas sudamericanas y del Caribe que acumulan más de 200 muertos desde agosto de 2025.

Las fumigaciones a una vieja práctica en Colombia ejecutada por otros gobiernos de mano dura como el de Álvaro Uribe (2002-2010).

Las prisiones, al modelo de Nayib Bukele en El Salvador, al que se le atribuye tanto un descenso del crimen como una erosión de derechos humanos, según organizaciones como Amnistía Internacional. 

"La mirada de De la Espriella se enmarca en el trumpismo, en la seguridad tradicional basada única y exclusivamente en la fuerza", describe Héctor Galeano, investigador asociado del Instituto de Altos Estudios Sociales y Culturales de América Latina y el Caribe.

Políticas de mano tendida y dura han sido alternadas por distintos gobiernos en Colombia sin que ninguna haya puesto fin al conflicto armado de más de 60 años entre el Estado, guerrillas y grupos paramilitares y criminales.

Las primeras son cuestionadas por parte de la opinión pública por ser, supuestamente, complacientes con el crimen. Las segundas preocupan porque, en el pasado, han ido de la mano con empoderamientos paramilitares y abusos de autoridades.

"Hay un planteamiento de De la Espriella muy controvertido: plantear frentes de seguridad ciudadanos en cinco urbes del país, entre ellas Bogotá y Barranquilla", apunta Galeano.

Al experto le recuerdan a las Convivir, unas cooperativas de vigilancia y seguridad privada creadas por el Estado en los 90 para apoyar a la Fuerza Pública y a la cual se le atribuye un fortalecimiento de estructuras paramilitares, según la Comisión de la Verdad. 

El paramilitarismo colombiano acabó envuelto en casos de desapariciones, masacres y abusos contra civiles y algunos miembros desmovilizados abrazaron el narcotráfico.

De la Espriella rechaza cualquier negociación con grupos armados. Critica con dureza a la Jurisdicción Especial para la Paz, un órgano de justicia transicional creado en los acuerdos de paz con entre el Estado y las Farc.

El nuevo presidente no ha ofrecido certezas en su proyecto de seguridad. Su hoja de propuestas incluye lo que quiere hacer, pero no el cómo.

"No hay claridad, ni documentos que algún colega o yo conozcamos que permitan ver cómo se desarrollaría", dice Galeano.

"Muchas de sus propuestas son más eslóganes que políticas concretas", agrega Yann Basset, politólogo de la Universidad del Rosario.

De la Espriella también anunció que el país se uniría al Escudo de las Américas, la iniciativa de seguridad y cooperación regional impulsada por Trump donde participan gobiernos afines al de EE.UU. como Perú, Ecuador y El Salvador.

Revolución en relaciones internacionales

La política internacional de De la Espriella no está mencionada en su documento de propuestas, pero sí ha sido de sobra deslizada por el nuevo presidente.

Para esta tarea designó como canciller a Omar Bula Escobar, exfuncionario de las Naciones Unidas y autodeclarado, en su perfil de X, como cristiano y prooccidental.

En sus publicaciones se ha referido a la pandemia de covid, el cambio climático y la ideología de género como "temas importados, promovidos por una agenda global que esquiva los verdaderos problemas nacionales…".

Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Pares, ve en este nombramiento y algunas de las posturas de De la Espriella un rechazo al multilateralismo, "una tradición de la que Colombia ha estado muy de la mano y de la cual se ha beneficiado en las últimas décadas".

En una entrevista con el medio Semana antes de las elecciones, el nuevo presidente cuestionó no descartó retirar la representación de Colombia en las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Defendió su postura diciendo que "no habían traído beneficios a Colombia, sino gastos" y que la ONU y la OEA "son directorios políticos de la izquierda que no han servido para nada", opinó.

Una salida de la ONU limitaría, a priori, la cooperación internacional para Colombia y su participación en debates internacionales sobre seguridad o medio ambiente.

Los planteamientos de De la Espriella forman parte de un remezón que implicará el cierre de 14 embajadas y 15 consulados, además de la ruptura de relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba, país que fue garante de paz con las Farc.

Asimismo, el presidente anunció la reapertura de la embajada colombiana en Jerusalén, Israel, Estado con el que Petro rompió relaciones por el conflicto en Gaza.

De la Espriella justificó los cierres consulares para reducir gastos. En el caso de Nicaragua y Cuba dijo que en su gobierno no habría "vínculos con tiranías".

Humberto de la Calle, un reconocido abogado y político colombiano, criticó esta maniobra diciendo que la justificación de que es un gobierno dictatorial "no resiste el menor análisis (...) porque con ese criterio Colombia debería romper relaciones con una infinidad de países".

Lo que parece claro es que se reforzará la estratégica alianza con EE.UU. Trump le dio todo su apoyo en campaña tras haber tenido enfrentamientos con Petro, el presidente saliente.

La batalla cultural

De la Espriella ha repetido que en su gobierno buscará dar una "batalla cultural".

Durante su campaña y alocuciones posteriores a las elecciones ha ensalzado valores tradicionales de la familia y la moral cristiana, y criticado a la izquierda y el 'wokismo'.

"Colombia, independientemente de su tradición conservadora, ha sido un país liberal y laico", dice Bonilla, quien opina que la batalla cultural es uno de los frentes más polémicos del nuevo gobierno.

El presidente, quien se convirtió a la fe cristiana hace seis años y recibió apoyos de sectores evangélicos, eligió dos perfiles conservadores para ministerios clave como Educación y Cultura.

Para el primero designó a Viviane Morales, exsenadora y exfiscal general que en el Senado impulsó un referendo para consagrar "la adopción de menores solo por parejas conformadas entre hombre y mujer". Finalmente fue archivado.

También ha condenado a la migración "ilegal" y "descontrolada". 

Para el segundo seleccionó a Paola Holguín, abiertamente cristiana.

"Se percibe que habrá apoyos del gobierno a bancadas antiderechos y provida en el Congreso, que quieren promover una agenda de limitación a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres", explica Bonilla.

"Hay que ver cómo se traducirá la batalla cultural. No estoy seguro de qué tan central sea en su política, pero sí provocará peleas simbólicas importantes", añade Basset.

Ya las está provocando: la oposición y colectivos feministas temen ver amenazados derechos como el acceso al aborto.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística colombiano, la población del país que se identifica como católica se estima en un 80%. Otros grupos cristianos rondan el 10%.

Sin embargo, la Constitución colombiana define al Estado como laico.

Contrapesos

Petro llegó hace cuatro años a la presidencia de Colombia con similares energías de cambio a las de De la Espriella, aunque con un proyecto ideológico radicalmente distinto.

Muchas de sus aspiraciones fueron frustradas por la falta de mayorías en el Congreso, límites constitucionales y una oposición reacia.

De la Espriella, quien prometió una batería de decretos en sus primeros días de gobierno, podría probar la misma medicina.

"Lo que logre dependerá de los apoyos que consiga. Hay muchas cosas que no podrá hacer por decreto. Le guste o no, las reformas de fondo tienen que pasar por el Congreso", ratifica Basset.

Las matemáticas no están del lado del nuevo presidente. Su movimiento aliado en el legislativo, Salvación Nacional, cuenta con apenas 4 senadores de 103.

Varias bancadas de derecha le han profesado apoyo, como la de Centro Democrático, el partido de Uribe, pero las alianzas no llegan gratis.

A fines de julio, Uribe y De la Espriella protagonizaron una fuerte disputa retórica y política por la presidencia del Senado. La batalla la ganó Uribe y el elegido fue Honorio Henríquez, aliado del expresidente.

A la necesidad de transacciones con las derechas se une el contrapeso de la oposición.

Pacto Histórico, el partido de Petro, es la fuerza principal del Congreso con 25 senadores.

El líder de la oposición, el senador y excandidato presidencial Iván Cepeda, ya amenazó al nuevo gobierno con "desobediencia civil" y movilizaciones en las calles si intenta revertir conquistas sociales del pueblo.

Cepeda se quedó a apenas 250.000 votos de repetir un gobierno de izquierdas en Colombia. Detrás tiene a prácticamente la mitad de la población votante del país.

De la Espriella, quien promete mano de hierro para gobernar, parece abocado a la mano tendida para sacar su agenda adelante.

Cuál es la agenda de gobierno de De la Espriell

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Cierro la puerta con la calma de quien ha comprendido su propio peso, dejando atrás las sombras de un sitio donde mi esencia era apenas un susurro ignorado; no hay regreso posible a los senderos donde la indiferencia marchitó mis pasos, porque he aprendido que mi valor no admite mendicidad y que, lejos de ese vacío, florece finalmente el respeto que por derecho me pertenece.

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